
¡Tlazohkamati tonalli, nimitztlazoh!
Cada mañana, cuando la estrella del amanecer corta la noche,
el fuego despierta en el corazón del guerrero.
Así nace esta página.
No es solo un sitio. Es un resplandor.
Un espacio donde el arte, el cuerpo y la palabra se cruzan como obsidiana.
Donde la serpiente de fuego danza junto al sol, venciendo sombras y estrellas.
Aquí encontrarás mi voz en forma de lucha, de canto, de memoria y personajes.
Versos forjados en batalla, viajes sin mapa, y el rastro ardiente de un camino que no se detiene.
Si estás leyendo esto, el alba ya te rozó.
Estás floreciendo aquí, en el camino a mi fuego.